En el caso de que leas esto, que sepas que lo más probable es que no esté muerta, y que hayas encontrado esta nota por error. Siempre digo que debería tener un cajón o un archivo para los papeles importantes, como los certificados de graduación, los papeles del banco, originales de documentos, y dedicatorias extirpadas, pero la verdad es que todo se queda en intenciones. Todos esas pruebas impresas de mi existencia andan sirviendo de separadores de libros, y probablemente mañana no recuerde qué dejé aquí, ni en qué fecha lo he escrito. Ese es otro problema mío, las fechas.
Si me decidiera y me muero hoy, o mañana, sería un poco irresponsable no dejar una explicación, mínimo, de porqué pasaron las cosas. Pero creo que ya dejamos en claro que la responsabilidad no es uno de mis fuertes. No. Es más bien que soy curiosa, y me habría gustado encontrar alguna vez una de esas cartas lanzadas al mar en una botella, o un mensaje en código en medio de alguna enciclopedia vieja. No es el ansia de ayudar. Es solo que hubiera sido interesante.
Así que estoy siendo interesante, en este momento. Has encontrado esta carta, y lo gracioso es que quizá no me he muerto, que no sabes quién soy, y que tal vez mañana pases por la misma calle por la que voy todos los días a comprar el periódico, y te parezca que soy la última persona de la que sospecharías que se pone a escribir una nota de muerte. Tal vez ni si quiera adviertas que estoy ahí.
Eso no evita que a partir de hoy, quizá no todos los días pero sí con cierta frecuencia, empezarás a mirar a los otros y a preguntarte si detrás de su imagen de perfecta inocencia, están pensando en no seguir con vida, o quizá vas a fijarte más en la caligrafía de los que tienes cerca. Y así, le he dado a tu hoy, y quizá varios días después en el futuro, algo con qué distraerte.
Ya ves, una nota de muerte no es tan malo como podría pensarse. En especial porque la voy a dejar aquí con la promesa de volver a guardarla luego, y como es seguro que lo olvidaré, la encontrarás tú, en algún momento, y te distraeré de tus actuales pensamientos, y hasta puede que por esa pequeña diversión no tengas que sentirte ni remotamente culpable, porque cabe que ni siquiera esté muerta.
lunes, marzo 05, 2007
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